Pabellón TAC
Se nos plantea reflexionar sobre un pabellón, un elemento que aparece en un cruce de caminos como si de un nodo se tratase.
Rápidamente, se nos vino a la cabeza la idea de: “El árbol como ser estático en el lugar, pero capaz de adaptarse y transformarse según las necesidades, funcionando como un catalizador y dinamizador social”, y nos dijimos:
¡Plantemos un árbol más!
Pensamos en el árbol, en todas sus fases, como elemento generador del proyecto. Desde su plantación hasta su crecimiento y aprovechamiento posterior en forma de madera, pasando por la investigación tanto a nivel físico y biológico, como de su funcionamiento mecánico, ¡y lo que nos queda por descubrir! O de su historia ligada a la arquitectura popular; esos entramados de madera, donde nos juntamos, donde percibimos el olor y el color característico de la madera, donde esta nos da protección y cobijo, proporcionando una calidez que nos hace sentir y recordar historias o incluso a personas. La necesidad de sensibilizar sobre la presencia de este material en nuestras vidas cotidianas produce una repercusión positiva en el paisaje, tanto rural como urbano.
El pabellón quiere contar esas historias, pero a la vez ser un espacio dinámico y transformable, donde el cruce de los caminos sea un lugar cultural donde encontrarse. El pabellón pasa de ser un objeto cerrado a desplegarse como si de un ave se tratase; o como la copa de un árbol que nos arroja sombra, protegiéndonos del sol, de los vientos y las lluvias.
Podríamos resumir nuestra propuesta como una sombra tectónica, que se abre y se cierra, generando un punto de encuentro, de tensión urbana, similar al espacio en sombra proyectado por las copas de los árboles del entorno cercano. Esas atmósferas son atmósferas que no solo nos protegen del sol y de la lluvia, sino que nos aportan la energía necesaria para la vida, ya sea de forma natural a través de la fotosíntesis, o de una manera más tecnológica por medio de captadores solares.